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viernes, 30 de julio de 2010

Estilo

Escribo cortito,
me sale así
y me han dicho que está bueno,
que es ocurrente, simpático.

Dicen por ahí:
"Si bueno y breve, bueno dos veces".

Ahora si llegara a ser breve y malo, te la regalo, eh.

viernes, 16 de julio de 2010

Falta tanto

Que ahora todos y todas podemos casarnos,
que la igualdad de derechos,
que el acceso a la justicia,
que el claro rechazo por la discriminación.

¡Qué maravilla!
Para festejar indudablemente,
para sentir orgullo, claro está.
Somos una mejor sociedad a partir de ahora.

¡Mirá América Latina!
¡¡mirá y aprendé lo civilizado del país más Europeo del continente!!
Del país mas hipócrita del continente,
que niega a sus hermanos, a sus hermanas,
que es blanco y limpido,
que ahí, en el mismo lugar de siempre,
están la segregación, la marginación, el desprecio,
hasta el odio
por nuestros eternos cabecitas negras;
ni homos, ni heteros: despreciados.
INVISIBLES.


Aclaración: de ninguna manera pretendo relativizar la magnitud del logro obtenido, que indudablemente nos acerca a la sociedad que queremos construir. Pero no puedo evitar pensar, ante tanta algaravía y frío polar, el hambre y las necesidades que pasan los y las de siempre en nuestro bendito y amado país.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Acertijo, por Adrián Paenza

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Recuerde que no hay trampas, no hay cosas escondidas, todo está a la vista.
Algo más: si no conoce el ejemplo, permítame una sugerencia. Trate de pensarlo solo porque vale la pena, en particular, porque demuestra que lo que usted cree sobre usted mismo a lo mejor no es tan cierto. O, en todo caso, es incompleto.

Antonio, padre de Roberto, un niño de 8 años, sale manejando desde su casa en la Capital Federal y se dirige rumbo a Mar del Plata. Roberto, va con él. En el camino se produce un terrible accidente. Un camión, que venía de frente, se sale de su sector de la autopista y embiste de frente al auto de Antonio.

El impacto mata instantáneamente a Antonio, pero Roberto sigue con vida. Una ambulancia de la municipalidad de Dolores llega casi de inmediato, advertida por quienes fueron ocasionales testigos, y el niño es trasladado al hospital.

No bien llega, los médicos de guardia comienzan a tratar al nene con mucha dedicación pero, luego de charlar entre ellos y estabilizarle las condiciones vitales, deciden que no pueden resolver el problema de Roberto. Necesitan consultar. Además, advierten el riesgo de trasladar al niño y, por eso, deciden dejarlo internado allí, en Dolores.

Luego de las consultas pertinentes, se comunican con el Hospital de Niños de la Capital Federal y finalmente conversan con una eminencia en el tema a quien ponen en conocimiento de lo ocurrido.

Como todos concuerdan que lo mejor es dejarlo a Roberto en Dolores, la eminencia decide viajar directamente desde Buenos Aires hacia allá. Y lo hace.

Los médicos del lugar le presentan el caso y esperan ansiosos su opinión.
Finalmente, uno de ellos es el primero en hablar:

—¿Está usted en condiciones de tratar al nene? —pregunta con un hilo de voz.
Y obtiene la siguiente respuesta:
—¡Cómo no lo voy a tratar si es mi hijo!





Bien, hasta aquí, la historia. Está en usted el tratar de pensar una explicación que tenga sentido. Como no compartimos la habitación, o donde sea que usted esté, le insisto en que no hay trampas, no hay nada oculto. Y antes de que lea la solución, quiero agregar algunos datos:

a) Antonio no es el padrastro.
b) Antonio no es cura.

Ahora sí, lo dejo a usted y su imaginación. Eso sí, le sugiero que lea otra vez la descripción del problema y, créame, la solución es muy, muy sencilla.



SOLUCIÓN MÁS ABAJO.

EVITE LEERLA HASTA INTENTAR SOLUCIONARLO.
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Solución
Lo notable de este problema es lo sencillo de la respuesta. Peor aún: no bien la lea, si es que usted no pudo resolverlo, se va a dar la cabeza contra la pared pensando, ¿cómo puede ser posible que no se me hubiera ocurrido?
La solución es que la eminencia de la que se habla, es la madre.

Este punto es clave en toda la discusión del problema. Como se advierte (si quiere vuelva y relea todo), nunca se hace mención al sexo de la eminencia. En ninguna parte. Pero nosotros tenemos tan internalizado que las eminencias tienen que ser hombres que no podemos pensarla mujer.
Y esto va mucho más allá de que puestos ante la disyuntiva explícita de decidir si una eminencia puede o no puede ser una mujer, creo que ninguno de nosotros dudaría en aceptar la posibilidad tanto en una mujer como en un hombre. Sin embargo, en este caso, falla. No siempre se obtiene esa respuesta. Más aún: hay muchas mujeres que no pueden resolver el problema y cuando conocen la solución se sienten atrapadas por la misma conducta machista que condenan. En fin, creo que es un ejercicio muy interesante para testear nuestras propias complicaciones y laberintos internos.
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